ADFL Bulletin
21, no. 2 (Winter 1990): 30-33
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Hispanic Balladry in the Foreign Language Classroom


Michèle S. de Cruz-Sáenz


SINCE the rediscovery of Hispanic romances, or ballads, after their estado latente ‘latent state,’ literature courses in the United States, other than advanced graduate classes, have rarely included them. As an investigator in the ballad field both in Latin America and Spain since 1973, I have not only “spread the word” in my publications and lectures but have successfully integrated the study of these romances into the secondary curriculum.

Among the works my research has led to are the first monograph on traditional ballads from Costa Rica, El romancero tradicional de Costa Rica (1986) and El romancero tradicional de Aragón, currently in preparation. From the outset my efforts have been funded by the American Philosophical Society of Philadelphia and the Ludwig Vogelstein Foundation of New York. With each succeeding year field research in Hispanic folklore has become ever more difficult: technological advancements and societal modernization have made the performance requirements of older generations obsolete. People read, watch television, listen to tapes and records of popular tunes. For the youth of Hispania the old songs of their grandparents hold no interest, and some gifted ballad singers are even embarrassed and ashamed because they know such “out-of-date” things. It is as if reciting these works proclaims the performers' antiquity in an age when youth rules. Thus, the preservation of this disappearing tradition is no easy task, but any success contributes greatly to literature.

Ballads, it has been argued, predate, or at least are contemporary with, the epic genre of the Middle Ages. The earliest ballads depict climactic points of epic tales. In their brevity they could be sung or recited by almost anyone, and their popularity spread quickly. They were passed from generation to generation orally, and thus, although they were not performed conspicuously for many years, they continued to survive until today within closely knit social groups and families. It is still possible, in some circles, to hear ballads of the Cid, the Siete infantes de Lara, Charlemagne, Mariana Pineda, and Alfonso XII, to mention a few themes.

The real value of interweaving these ballads in the advanced secondary and undergraduate curricula is trifold. First, since the works are short, they can be covered easily as introductory material to the study of complete works or merely as aids to an exemplary overview of a literary topic. Second, while many ballads are preserved in monographs dedicated to the subject, some have come down to us with the music as well as the words. A great debt of gratitude is owed to Samuel G. Armistead and Joseph Silverman, whose collaboration with the ethnomusicologist Israel J. Katz has made musical transcriptions available to scholars and aficionados alike. Students generally love to listen to music and occasionally even to sing it. The ability to perform these ballads as they may have been performed for several generations adds a new dimension to the study of this literature. Third, ballads offer an aspect not often considered in our literature courses before the contemporary period. I refer to “relevance.” The knowledge that people “out there” at this moment are still singing these ballads, which could have originated almost five centuries ago, creates immediate interest in itself. When a student hears a tape of field informants, sometimes recorded with chickens clucking, sheep and goats bleating, or bulls bellowing in the background, the novelty of the situation is not easily forgotten. The experience is real and “now.”

Ballads based on the Cid can be found in Durán and in Bolaño e Isla. Musical transcriptions and ballad texts, which I offer below, are from Armistead, Silverman, and Katz. The ballad entitled “El destierro del Cid” ‘The Banishment of the Cid” recaptures the emotion of the beginning of the epic poem:

—[¿Dónde habéis estado, el Sidi,] que a corte no habid
entrado?

2 —Hoy estado en las batayas con los moros guerreando
—Viñad y castiyos, Sidi, m'han dicho qu' habéis ganado.

4 Si le habéis ganado, [……………]
al Conde de Ordoñe le darís la mitad,

6 [……………] qu'aunqu'es pobre, es buen
fidalgo.

—Dádselo; vo, el rey, que l'habéis heredado.

8 Yo si lo he ganado, mucha sangre me ha costado;
sangre de condes y duques, señores de grande estado.

10 —Hombres que están aquí, que lo prendan a ese Sidi. […]
[Yo te destierro, el Sidi,] yo te destierro pot un año.

12 —Si me destierras por uno, yo me destierro por siempre.
Dejar tus tierras, de bárbarod y salvajes;

14 irme yo a la de mi padre, de hombre y buen fidalgos. En
la puerta de mi caza tengo a Cristo señalado;

16 yen la cabesa de Cristo, tiene un rubín esmaltado;
que si l'apresiades, Sidi, vale más que,tu reinado.—

18 Tomara su cabayo blanco y al camino s'ech'andare.
—¡Levantarsen, mis hombres bravos, hijos y soldados!

20 ¡Volvid al Sidi al palasio! [……………]
Qu'un hombre que tanto vale no salga de mi mandado.

(Armistead et al. 187–88)

—¿Ande hay estado, el Sidi, qu'a corte no habid entrado?

2 —Hoy estado en las batayas con los moros guerreando.
—Viñad y castiyos, Sidi, m'han dicho qu' habéis ganado.

4 —Que las gane o no las gane, nada se le importa a usté.
—Da parte al Conde Ordoño, qu'aunqu'es pobre, es buen
fidalgo.

6 —Dáselas tú, el rey, que las tienes bien heredadas.
Que si yo me l'ha ganado, mucha sangre me ha costado;

8 sangre de condes y duques, señores de grande estado.
—Dadle, mis cabayeros, prendedle a este hombre.—

10 Todos los que se escucharon, ninguno que respondiera;
si no el conde Ordoño, que en mala hora nasiera;

12 la cabesa entre los hombro a suelos le tirara.
—Me maraviyo de ti, el Sidi, de la tu hombridade.

14 El día que no matas hombre, no te yamas por honrado.
Yo te destierro, el Sidi, de mis tierras por un año.

16 —Si me destierras por uno, yo me destierro pot cuatro.
Irme dejar estas tierras brutas, de hombre y mal educados;

18 irme a la de mi padre, de hombres bravos y fidalgo
irme yo alas de mi padre, que tenemos buen cavdales.

20 En la puerta de mi caza, tengo a Cristo señalado;
en la cabesa de Cristo, tengo un rubín esmaltado.

22 Que si tal l'apresiades, Sidi, vale más que tu reinado.—Ya
cabalgaba el Sidi, ya cabalga en su cabayo,

24 [……………] ya cabalga en su cabayo.
—Levantái, cabayeros, levantad, mis hijos bravos.

26 Que un hombre como éste no salga de mi reinado.

(Armistead et al. 188–89)

“Bucar sobre Valencia” ‘Bucar at Valencia’ is a wonderful text that combines the excitement of the attack of the Almorávides on the city with the pertinent dialogue between father and daughter. The clear relation between this ballad and verses 2408–2426 of the Cantar de mio Cid invites textual comparison and solid class discussion.

—Moro alcaide, moro alcaide, el de la velluda barba,

2 el rey le manda a prender por la pérdida de Holanda.—
Eso de la mediodía, al Sidi se presentara,

4 en un cabayo montado, con muchas marcas marcado.
El moro queen ella viene parese de grande estado:

6 —¡Ay Valensia y ay Valensia, Valensia la bien tomada!
Primero fuitis del moro, que de cristiano tomada.

8 ¡Si Al-lá me ayudara y al moro seréis tornada!
A ese perro de ese Sidi yo le pelaré sus barbas;

10 su mujer, la Selimena, será la mi cosinera;
la de los rubios cabeyo, ésa me hará la cama;

12 la má chiquita de eya, ésa m'ensende l'aduayas;
su hija, la Urraca, ésa es mi enamorada.—

14 Oyido lo había ese Sidi desde su sala'nde'stare;
los dados tiene en la mano, al suelo los arrongara;

16 fuérase para los palasio onde la Urraca estaba:
—En buen hora estéis, la Urraca, 'spejo donde yo me miro.

18 —En ellas venga, mi padre, la estreya ande yo resmiro.
—Levántate tú, la Urraca; levántate de mañana;

20 quítate paños de siempre y ponte los de la pascua;
con agua d'esa redoma, arrebólate tu cara,

22 hasta que saqued 'el rostro como espada relumbrada;
[……………] asómate a esa ventana.

24 Por ayí pasar'a el buen reye y entretenedle en palabras;
las palabras sean cortas y en amor sean tomadas.

26 —¿Cómo lo haré, mi padre, que de amor no entiendoy nada?
—Yo te enseñaré, mi hija, como si fuerad uzada.—

28 Ya se levanta la Urraca, se levanta de mañana;
se quita paño de siempre, se pone los de la pascua;

30 arrebolara su cara como espada relumbrada.
Por ahí pasaba ese Sidi; de esa manera le habla:

32 —¿Quién ed ése o cuál ed ése que se pasa y no me habla?
Siete años haze, siete, qu'estoy por esta ventana.

34 —Otros siete, yo tengo, la Urraca, que por ti penando estaba.
—De tus armored, el Sidi, tirarme por esta ventana.

36 —Si te tirares, mi vida, te resiber'en mrs brasos.—
Eyod en estas palabras, los cabayos rebusnara.

38 —¿Qué es eso, tú, la Urraca? ¡Gran traisión traed armada!
—No es traisiones, mi señor rey, ni en mi linaje l'usaba;

40 los cabayos de mi padre lo están dando sebada.—
Esto que yegara el Sidi, la cabesa le cortara.

42 Otro día en la mañana, el Sidi que ya reinaba.

—¡Ay Valensia y ay Valensia, Valensia la bien sercada!

2 Primero fuites del moro, que de cristiano tomada.
Pero si Al-lá m'ayuda, al moro seréis tornada.

4 Ese perro de ese Sidi yo le pelaré sus barbas;
a su mujer, la Semiana, ésa sera mi cozinera;

6 la de los rubios cabeyos, ésa m'ensendará l'aduaya;
su hermana, la Filimena, ésa me hará la cama;

8 su hermana, la Urraca, ésa es mi enamorada.—
Oyido lo había ese Sidi y arrevienta del coraje;

10 los dados tiene en la mano y al suelo lo arrongare;
fues'en casa de la Urreca, donde la Urreca estaba:

12 —En buena hora estéis, la Urreca, y espejo donde me miraba.
—En eyas venga, mi padre, estreya d'oro esmaltada.

14 —Levántate tú, la Urraca, levántate de mañana;
quítate paño de siempre y ponte los de la pascua;

16 con agua d'esa redoma, arrebólate tu cara;
con siento de tus donzeya, asómate a esa ventana.

18 Por aquí pasará el Sidi, entreténle en palabras;
las palabras sean cortas y de amor sean trocadas.

20 —¿Cómo lo haré, mi padre, que de amor no entiendoy nada?
—Yo te enseñaré, mi hija, como si fuerais uzada.—

22 Ya se levanta la Urraca, ya se levanta de mañana;
quitóse paño de siempre, púzose los de la pascua;

24 con agua de esa redoma y'arrebólase la cara;
con siento de sus donzeyas, y'asomóse a la ventana:

26 —¿Quién ed ése, cuál ed ése, que se pasa y no me habla?
—Sidi soy, la mi señora, que por ti vengoy penando.

28 —Siete años haze, Sidi, que estoy por esta ventana.
De tus amores, el Sidi, tirarme d'esta ventana.

30 —Site tirares, mi vida, te resiberé en mis braso.—
Y eyod 'en d'estas palabras, los cabayos rebusnaran.

32 —¿Qu'eso tiened, la Urraca? ¿Gran traisión traes armada!
—No es mala acsión, el rey, ni en mi linaje es uzada.

34 Los cabayos de mi padre los están dando sebada.—
Y eyod en d'estas palabras, Sidi por ayí yegara.

36 Con la espada desvainada, la cabesa le quitara.
Y otro día en la mañana y el Sidi le había reinado.

—¡Y ay Valensia y ay Valensia y ay Valensia mía!

2 Y antes eras de moros y ahora es de [cristianos]. […]
—¿Cómo jaré yo, el rey mi padre, quén amor no'ntiendo nada?

4 —Yo t'enseñaré, mi hija, como si fueras uzada;
con agua d'esa redoma, lávate la tu cara;

6 y quítate ropas de siempre; ponte las de la pascua.—
Por ahí pasara un Sidi; de él s'ha enamora'o.

8 [……] Eya se fue a parar a su ventana:
—Qué buen cuerpo tienes, Sidi, debís de tener amiga.

10 —Su siete tengo yo, mi señora, tú serás la más querida.

(Armistead et al. 230–35)

The carryover of the ballad tradition also serves a valuable purpose in more recent literature. Students in advanced-placement Spanish literature and undergraduate courses on the Generation of 1927 study the drama of Federico García Lorca, whose play Mariana Pineda is based on a historical revolutionary who was hanged in 1837 as an antimonarchist. The script actually includes a version of the traditional ballad, which prefigures the tragedy as in the classical Greek chorus.

Marianita salió de su casa y al momento salió un militar:

2 —¿Dónde va usted sola? Hay peligro, vuélvase usted atrás.—
Marianita volvió a su casa y la bandera se puso a bordar;

4 la encontraron con ella en las manos; su delito no pudo set más.
—¡Oh, Pedroso!, ¿por qué me vendiste?, ¡oh, Pedroso, no fuiste leal!

6 El registro que en mi casa hubo cuatro voces se oyeron sonar.—
A Mariana ya la llevan presa; van sus hijos llorando detrás.

8 Y sus hijos llorando le dicen: —Vuelve a casa querida mamá.—
La presentan delante sus hijos por si algo pudiera ocurrir.

10 Ella dice tranquila y serena: —No declaro, prefiero morir.—
¡Ay qué día más triste en Granada que a las piedras las hizo llorar

12 en ver que Marianita ya muere en cadalso por no declarar!

(Peterson)

When one studies the Generation of 1898 in peninsular Spanish literature, it is essential to discuss the numerous historical and political events that occurred during the late nineteenth century. In Costa Rica in 1983 I was fortunate to come across a version of“El atentado contra Alfonso Doce” ‘The Assassination Attempt on King Alfonso XII.’ It was sung by an eighty-three-year-old illiterate agricultural foreman. The circumstances under which I collected the ballad verified the orality of the transmission; don Bernardino Gamboa did not even know who Alfonso XII was, and he mispronounced “Madrid” as “Madriz,” admitting he had never known what it was. The assassination attempt occurred in October 1878, and the ballad had to have been sung shortly thereafter. Surprisingly enough, the ballad depicts the events accurately, despite their being over one century old. Because this ballad can be easily verified in any comprehensive history of Spain and because it was collected in a location far removed from its place of origin, students of literature learn two lessons. First, since the historical setting comes alive for them, they recognize the relevance of the oral traditional lyric as a living literary form; second, and more fascinating, the process of the oral tradition is clearly demonstrated by the circumstances in which I collected the ballad.

Un día cuatro de enero Antonio Olivar llegó.

2 Un joven muy parecido, en forma de matador.
El día veinte-cuatro una gran información

4 a matar a Alfonso Doce, pero no lo consiguió.
Tiró un disparo con gran valor,

6 y por fortuna no lo alcanzó.
Y de momento se quiso huir,

8 mas lo detuvo en guerra civil.
Y lo llevaron al tribunal

10 y la causa se le corrió.
Lo sentenciaron a muerte

12 para otto díia a las dos.
Convido el a cenar, un amigo de prisión.

14 Y estando centando juntos estas palabras le habló:
—Amigo mío de mi corazón

16 Ora estamos juntos los dos.
Mañana triste, pobre de tí.

18 que ahora en distancia estaré de tí.
El amigo le contestó: —Paciencia y resignación.

20 Así la ley lo decreta. Olivar tent valor.
Eso me sobra amigo mío.

22 —Solo lo que siento en mi corazón
es una gran pena, terrible y cruel

24 que son mis hijos y mi mujer.

It is interesting to note that the only other place in the New World where this ballad has been collected is Puerto Rico (Espinosa). Eight versions, some sung, were collected in 1980 and 1981 in Castile and Leon by Diego Catalán and colleagues at the Seminario Menéndez Pidal, but to date these remain unpublished. One Sephardic version was published in 1963 by J. Martínez Ruíz from Alcázarquivir, Morocco.


The author teaches Advanced-Placement Spanish in the Wallingford-Swarthmore School District, Pennsylvania.


Works Cited


Armistead, S. G., J. Silverman, and I. J. Katz, Folk Literature of the Sephardic Jews: Judeo-Spanish Ballads from Oral Tradition Vol. 2 of Epic Ballads. Berkeley: U of California P, 1986.

Bolaño e Isla, A. Poema de mio Cid. Mexico City: Porrua, 1974.

Cruz-Sáenz, Michèle S. de. “El atentado contra Alfonso XII: Version de Costa Rica.” Josep Maria Sola Sole: Homage, homenaje, homenatge. Ed. Antonio Torres Alcalá. Vol. 2. Barcelona: Puvill, 1984. 273–78.

———. El romancero tradicional de Costa Rica. Newark, DE: Juan de la Cuesta, 1986.

Durán, Agustín. Romancero. Vol. 23 of Biblioteca de autores españoles . Madrid, 1876.

Espinosa, Aurelio M. “Romances de Puerto Rico.” Revue hispanique 43 (1918): 360.

Martinez Ruíz, J. “Poesía sefardí de caracter tradicional.” Archivum Oviedo 13 (1963): 208.

Peterson, S. H., et al. Voces nuevas del romancero castellano-leones. AIER. 2 vols. Madrid: Gredos, 1982.


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